lunes 12 de noviembre de 2007

Misión de una Vampira



La noche cae y el día calla, una espesa niebla penetra en el corazón de la ciudad, seres sucios, oscuros deambulan por las calles, un golpe seco, un lamento desde una ventana, un chirrido de unas ruedas… alzo mi rostro al saturado cielo y cierro los ojos dejando que las primeras gotas de una fina lluvia mojen mi pálido rostro…

- Que haces aquí?

Una voz fuerte y severa

- Lo siento… necesitaba despejarme…

Conteste al reconocer la voz aun con los ojos cerrados

- Ya sabes lo que tienes que hacer pequeña…

Una mano recorrió mi espesa melena hasta enredar en las puntas los dedos y tirar fuerte hacia detrás…

Deje escapar un leve gemido…

- Si… haré mi trabajo…

La mano soltó mi cabellera y al girarme ya no estaba…

Suspire y con las manos en los bolsillos y la mirada fija en el suelo comencé a andar…

Mis pasos retumbaban en el asfalto mojado y me guiaba por los estridentes sonidos de la ciudad hacia algún lugar quizás conocido por unos, quizás por otros no…

A lo lejos un cartel brillaba, parpadeando rojizo… pare en seco y observe a ambos lados de la calle, después de nuevo fijamente el cartel, quedando perpleja durante unos minutos que interrumpió el sonido de una ambulancia.

Allí estaba mi destino…

Ande ligera hacia la entrada mientras desabrochaba los botones de mi pesada gabardina de cuero negro dejando al descubierto mis armas de mujer…

Sonreí al portero y me abrió el local…

Dentro descubrí un túmulo de gente bailando bajo una pesada capa de humo…

- Estupidos…

Pensé en voz baja…

Mis ojos recorrían la sala buscando con impaciencia mi destino…

Allí… rodeado como un adalid, en la parte superior del túmulo, en su sillón, rodeado de pequeñas fierecillas desnudas, se deleitaba observando al ganado sin esperarse mi visita…

Ante el, manos en cintura y piernas delicadamente separadas le dedique mi mas preciosa sonrisa…

- Que tal va la noche?

Le dije en una sarcástica pregunta…

- Tu aquí?

El con un tono de sorpresa…

Sin mas salte sobre el, las fieras se alejaron y solos quedamos los dos, frente a frente, mirándonos fijos a los ojos, alrededor solo se desplegaba una bruma negra como si solamente existiéramos ambos en el mundo…

Tome su mentón, lo alcé y cerré mis ojos…

Rasgue su cuello profundamente con mis garras y gire este desgarrando parte de su carne…

- Una escoria menos para nuestra sociedad…

Replique para mis adentros…

2 comentarios:

El Señor de la Mansión dijo...

Allí… rodeado como un adalid, en la parte superior del túmulo, en su sillón, rodeado de pequeñas fierecillas desnudas, se deleitaba observando al ganado sin esperarse mi visita… quedamos los dos, frente a frente, mirándonos fijos a los ojos, alrededor solo se desplegaba una bruma negra como si solamente existiéramos ambos en el mundo…

Bieeeen... acepto El Reto.

kiasca dijo...

Seguro???
*se lia un mechon de pelo en un dedo*